Inteligencia Artificial

IA, copyright y autoría: ¿de quién es realmente una obra creada con inteligencia artificial?

El debate sobre propiedad intelectual, creatividad y autoría en la era de la IA generativa. Casos reales, dilemas legales y una pregunta que redefine la creatividad humana.

Jorge Louis Fernández Heredia · 14 min de lectura · Mayo 2026

Hubo un tiempo en que la autoría parecía algo relativamente simple. Si alguien construía una casa, existían planos, permisos, contratos y una firma del arquitecto. Si alguien pintaba una obra, era posible estudiar los trazos, la técnica y los pigmentos para determinar si realmente pertenecía a Picasso, Dalí o Van Gogh. La propiedad intelectual estaba ligada a algo profundamente humano: la capacidad manual, la intención creativa y la evidencia física del proceso.

Luego llegó internet. Y con internet apareció un nuevo problema: el contenido digital podía copiarse infinitamente, modificarse y redistribuirse en segundos. Una fotografía publicada en una página web podía terminar en miles de sitios distintos. Un artículo podía ser copiado, resumido, traducido o modificado ligeramente hasta volverse irreconocible respecto al original. Las primeras discusiones sobre copyright digital comenzaron allí.

Pero lo que estamos viviendo hoy con la inteligencia artificial no es simplemente una evolución de ese problema. Es algo mucho más profundo. Porque por primera vez en la historia moderna estamos entrando a un escenario donde la creación misma comienza a volverse difusa. Y eso cambia por completo nuestra idea de autoría.

La gran pregunta: ¿de quién es una obra generada con IA?

Supongamos el siguiente escenario:

"Genera una ciudad futurista bajo la lluvia con estética cyberpunk."

La IA produce cuatro imágenes. La persona no queda conforme. Itera. Modifica palabras. Pide cambios de iluminación. Cambia colores. Ajusta el encuadre. Descarta versiones. Después de 50 iteraciones aparece una imagen espectacular. La publica.

Entonces surge la pregunta:

  • ¿Es autor quien escribió el prompt?
  • ¿Es autora la IA?
  • ¿Es autora la empresa que entrenó el modelo?
  • ¿Son autores indirectos los millones de artistas cuyas obras fueron utilizadas para entrenar esa IA?
  • ¿O la obra simplemente no tiene un propietario claro?

Aquí es donde las leyes actuales comienzan a tensionarse. Porque prácticamente todas las legislaciones modernas de copyright fueron diseñadas bajo una premisa fundamental: toda obra tiene un creador humano identificable. La IA rompe parcialmente esa lógica. Pero eso no significa necesariamente que el humano desaparezca del proceso creativo.

De hecho, probablemente ocurra lo contrario.

El error de pensar que la IA reemplaza la creatividad humana

Existe una narrativa muy popular que plantea que la IA terminará creando mejor que las personas. Pero tal vez esa no sea la discusión correcta.

La IA no tiene conciencia. No tiene intención. No tiene emociones. No tiene experiencias. No tiene contexto humano real. Opera sobre probabilidades. Y esa diferencia es enorme.

Cuando una IA genera una imagen, un texto o una canción, no está "imaginando" algo como lo haría una persona. Está calculando estadísticamente cuál es la siguiente palabra, píxel o nota más probable según patrones aprendidos desde enormes cantidades de contenido humano previo.

La IA no crea desde la experiencia humana; crea desde la probabilidad matemática.

Y eso vuelve la conversación mucho más interesante.

El mono infinito y la creatividad artificial

Existe un famoso experimento filosófico y matemático conocido como el teorema del mono infinito. La idea es simple: si un mono presiona teclas aleatoriamente durante un tiempo infinito, eventualmente podría escribir toda la obra de Shakespeare. Matemáticamente, es posible. Pero eso no convierte al mono en Shakespeare. Ni transforma ese resultado en una obra nacida desde una intención artística consciente.

La creatividad humana no es solamente el resultado final

También involucra intención, contexto, experiencia, emoción, significado, propósito e interpretación.

Y sin embargo, la IA nos obliga a enfrentarnos a una pregunta incómoda:

¿Cuánto de lo que llamábamos creatividad humana era realmente intención… y cuánto era iteración, error, probabilidad y descubrimiento accidental?

Porque incluso los humanos creamos muchas veces así. Probamos. Fallamos. Iteramos. Descubrimos accidentes felices. Muchos movimientos artísticos nacieron de errores. Muchos descubrimientos ocurrieron accidentalmente. Muchas obras maestras surgieron desde reinterpretaciones de ideas anteriores.

La IA no destruye necesariamente la creatividad humana. Pero sí expone algo incómodo: tal vez la creatividad siempre fue más emergente y menos "mágica" de lo que queríamos admitir.

Entonces, ¿qué sigue siendo exclusivamente humano?

Quizás la respuesta no está en generar contenido. Quizás está en reconocer significado.

Porque incluso si una IA o un sistema probabilístico pudiera generar algo extraordinario, solo un humano sería capaz de:

  • emocionarse con ello,
  • interpretarlo,
  • darle contexto,
  • encontrar propósito,
  • atribuirle valor cultural,
  • conectar esa obra con una experiencia humana.

El mono infinito podría escribir accidentalmente la Biblia. Pero solo un humano podría reconocer que aquello era la Biblia. Y probablemente esa diferencia seguirá siendo fundamental durante muchísimo tiempo.

Del artista al director creativo

Tal vez el verdadero cambio no es que la IA reemplace artistas. Tal vez el cambio es que redefine dónde está el valor creativo.

Durante siglos el valor estuvo profundamente ligado a la ejecución manual: pintar bien, escribir bien, diseñar bien, interpretar bien. Pero cuando una IA puede generar miles de variaciones en segundos, el valor comienza a desplazarse hacia otras capacidades:

  • tener visión,
  • seleccionar,
  • dirigir,
  • curar,
  • decidir,
  • construir identidad,
  • aportar significado.

El humano deja de ser solamente quien ejecuta. Y comienza a parecerse más a un director creativo, un editor, un curador, o incluso un director de orquesta.

La metáfora de la orquesta

Imaginemos una orquesta sinfónica. Existe un compositor que escribió la pieza original. Existe un director de orquesta que interpreta esa obra bajo su propia visión. Y existen decenas de músicos que ejecutan cada parte.

Pero ocurre algo interesante: a veces un músico excepcional agrega un matiz inesperado. Una interpretación distinta. Una emoción nueva. Un pequeño detalle improvisado. El director escucha eso y decide incorporarlo permanentemente a futuras interpretaciones.

Entonces aparece el conflicto:

  • ¿La obra sigue perteneciendo únicamente al compositor?
  • ¿El músico aportó creatividad propia?
  • ¿La interpretación completa se transforma en una obra distinta?

La IA funciona de manera parecida. El humano dirige. La IA interpreta probabilísticamente. Pero durante esa interpretación aparecen resultados inesperados que incluso el propio usuario no había imaginado.

La mejor parte del resultado no proviene exactamente de la idea inicial humana… sino de lo que emerge durante la interacción entre humano y modelo.

Ahí es donde el concepto tradicional de autor empieza a fracturarse.

El problema invisible: las obras utilizadas para entrenar IA

Los modelos de IA no surgieron de la nada. Fueron entrenados utilizando cantidades gigantescas de contenido humano: fotografías, ilustraciones, películas, artículos, música, código, voces, libros completos. En muchos casos, sin autorización explícita de sus creadores.

Y eso abrió demandas multimillonarias en todo el mundo.

Artistas comenzaron a descubrir que modelos generativos podían replicar estilos extremadamente similares a los suyos. Escritores descubrieron que sus libros habían sido utilizados como material de entrenamiento. Medios de comunicación comenzaron a notar que las respuestas generadas por IA reducían drásticamente el tráfico hacia sus sitios.

Y ahí la discusión deja de ser artística. Se transforma en económica.

Casos y referencias reales

The New York Times vs. OpenAI y Microsoft

En diciembre de 2023, The New York Times demandó a OpenAI y Microsoft acusándolos de utilizar millones de artículos periodísticos para entrenar modelos de IA sin autorización.
Fuente: The GuardianNew York Times sues OpenAI and Microsoft over AI training data

La demanda plantea que OpenAI y Microsoft utilizaron los contenidos del Times para crear productos que compiten directamente con el diario, sin compensar a los creadores originales de ese contenido.
Fuente: Harvard Law ReviewNYT v. OpenAI: The Times's About-Face

Getty Images vs. Stability AI

Getty Images inició acciones legales contra Stability AI acusando a la empresa de utilizar millones de imágenes protegidas por copyright para entrenar el modelo Stable Diffusion sin autorización.
Fuente: BakerLawGetty Images v. Stability AI

El tribunal del Reino Unido también admitió la causa a trámite, lo que convierte este caso en un precedente importante para la protección del contenido visual en Europa.
Fuente: UK JudiciaryGetty Images and others v. Stability AI

Medios de comunicación y respuestas automáticas con IA

Diversos medios internacionales y latinoamericanos han comenzado a cuestionar el impacto económico de las respuestas automáticas generadas por IA dentro de buscadores. La preocupación central es que los usuarios obtienen parte de la información sin ingresar al sitio original, lo que reduce visitas e ingresos publicitarios para quienes producen el contenido.
Fuente: OpenAIResponse to NYT data demands
Fuente: Columbia Law ReviewNYT v. OpenAI and Microsoft

Investigaciones sobre memorización en modelos de IA

Algunos estudios académicos recientes han investigado cómo modelos avanzados pueden reproducir partes de obras protegidas por copyright bajo ciertos escenarios, lo que añade una dimensión técnica al debate legal.
Fuente: arXivMemorization in Large Language Models (2024)
Fuente: arXivCopyright and Large Language Models (2024)

Entonces… ¿todo será de todos?

Probablemente no. Pero sí parece que vamos hacia un escenario donde:

  • la autoría será más compartida,
  • más ambigua,
  • más colaborativa,
  • y mucho más difícil de demostrar.

La IA no elimina el concepto de propiedad intelectual. Lo que hace es debilitar sus límites tradicionales. Las leyes evolucionarán. Los tribunales irán estableciendo precedentes. Y durante ese proceso habrá tensión real entre quienes crean contenido original, quienes desarrollan modelos y quienes los usan.

La pregunta final

Tal vez la pregunta más importante no sea:

"¿Puede la IA crear?"

Sino otra mucho más profunda:

"¿Qué parte de la creatividad humana siempre fue exclusivamente humana… y qué parte era descubrimiento emergente?"

Y dependiendo de cómo respondamos eso, vamos a redefinir el concepto de autoría para las próximas generaciones.

Esa redefinición no es algo abstracto ni distante. En algunos países ya tiene nombre, apellido y expediente judicial. Chile no es la excepción.

El conflicto que ya está ocurriendo en Chile

El debate sobre inteligencia artificial y propiedad intelectual ya comenzó a sentirse en Chile.

Uno de los casos más comentados recientemente involucra a canales de televisión y medios de comunicación que cuestionan cómo las respuestas automáticas impulsadas por IA dentro de buscadores podrían afectar directamente sus ingresos publicitarios.

La preocupación es relativamente simple:

  1. Los medios invierten recursos humanos y económicos para producir contenido.
  2. Publican noticias, reportajes y análisis.
  3. Dependen del tráfico web y de la publicidad digital.
  4. Pero ahora los buscadores comienzan a responder automáticamente utilizando IA generativa.
  5. El usuario obtiene parte importante de la información sin ingresar al sitio original.

El resultado potencial: menos visitas, menos impresiones publicitarias, menor monetización y pérdida de valor para quienes producen el contenido original.

Aunque este debate todavía está evolucionando legalmente en Chile, refleja un fenómeno global: la tensión entre plataformas de IA que sintetizan información y medios que dependen económicamente de la atención del usuario.
Fuente: BioBioChileCanales de TV presentan demanda contra Google por abuso de posición dominante
Fuente: La TerceraCanales de televisión chilenos demandan a Google en el TDLC por abuso de posición dominante
Fuente: Diario FinancieroSeis canales de televisión de Chile demandan a Google por prácticas anticompetitivas

Referencias verificables:
The Guardian — NYT vs. OpenAI (dic. 2023) · Harvard Law Review — NYT v. OpenAI analysis · BakerLaw — Getty vs. Stability AI · UK Judiciary — Getty UK judgment · arXiv — Memorization in LLMs (2024) · arXiv — Copyright and LLMs (2024) · BioBioChile — Demanda TV vs. Google (Chile) · La Tercera — Canales TV demandan Google TDLC · Diario Financiero — Seis canales vs. Google (Chile)

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Preguntas frecuentes

Depende del país y del nivel de participación humana en el proceso creativo. En Estados Unidos, la Oficina de Derechos de Autor ha indicado que solo registra obras con autoría humana suficiente. Si el humano solo escribió un prompt simple y aceptó el primer resultado sin modificaciones significativas, la obra probablemente no califica para protección automática. Si hubo un proceso iterativo, decisiones creativas relevantes y modificaciones sustanciales, hay mayor posibilidad de que parte del resultado sea protegible. La legislación en este tema sigue en evolución en la mayoría de los países.

Depende de los términos de uso de la plataforma que utilizaste y de la legislación local. Muchas plataformas de IA generativa indican en sus términos que el usuario es responsable del contenido que genera y puede usarlo comercialmente, sujeto a sus restricciones. Sin embargo, también existe el riesgo de que el modelo haya sido entrenado con contenido protegido y que la obra generada se parezca demasiado a una obra original protegida. Conviene revisar siempre los términos de la plataforma y, para usos de alto riesgo, consultar con un especialista en propiedad intelectual.

Son dos de los casos legales más relevantes sobre IA y copyright. The New York Times demandó a OpenAI y Microsoft en diciembre de 2023, argumentando que usaron millones de artículos del diario para entrenar modelos sin autorización. Getty Images demandó a Stability AI por usar millones de imágenes protegidas para entrenar Stable Diffusion. Ambos casos buscan establecer si el uso de contenido protegido para entrenar IA constituye infracción de copyright, y podrían sentar precedentes importantes para toda la industria.

En algunos casos, sí. Investigaciones académicas han documentado que ciertos modelos de lenguaje grandes pueden reproducir fragmentos de obras con las que fueron entrenados, especialmente cuando se les pide explícitamente texto de esa obra. Este fenómeno se llama "memorización" y es uno de los argumentos técnicos más importantes en los juicios contra empresas de IA. Para contenido visual, también se ha documentado que algunos modelos pueden generar imágenes muy similares al estilo de artistas específicos que formaron parte del entrenamiento.

La autoría en la era de la IA probablemente no desaparecerá, pero sí se volverá más compleja, más colectiva y más difícil de delimitar. Es posible que en el futuro existan marcos legales que reconozcan distintos niveles de contribución creativa: el del desarrollador del modelo, el del usuario que dirige el proceso y el de los creadores originales cuyo contenido sirvió para el entrenamiento. También es probable que el valor de la autoría humana se desplace progresivamente desde la ejecución técnica hacia la dirección creativa, la curaduría, la intención y el significado.